¿A qué edad es bueno aprender a leer y escribir?

En cada edad es conveniente ejercitar un conjunto de actividades. En ocasiones, olvidamos que, dentro de esas, hay unas actividades lúdicas que es muy importante desarrollar.
En el siguiente art Moniículo de Berta G. de la Vega para elmundo.es pedagogos, profesores y padres se plantean si es útil y tan beneficiosa la formación escolar temprana; el aprendizaje precoz. Los niños, como afirma una pedagoga, deben seguir siendo niños.
Termina el artículo con una bonita referencia a Bertrand Russell y su libro La Conquista de la Felicidad que a más de uno le hará reflexionar: «Un niño se desarrolla mejor cuando, como a una planta joven, se le deja sin molestar en el mismo suelo. Demasiados viajes, variedad de impresiones, no son buenas para los muy jóvenes porque luego crecerán sin ser capaces de aguantar la monotonía fructífera»

Tu hijo de cinco años está más estresado que tú

 

Posición, errónea, de la mano al escribir: posición de empuñadura

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Posición de empuñadura. Mano de un niño de 12 años

Es muy importante, desde los inicios del aprendizaje de la escritura, aprender a agarrar bien el lápiz, rotulador o bolígrafo y evitar posturas viciadas como la que nos muestra la imagen de la derecha, denominada posición de empuñadura.

En la fotografía observamos como el niño sujeta el bolígrafo entre el hueco formado por el dedo índice y el dedo pulgar  como si fuera un puñal, de ahí el nombre que recibe. Esta posición obliga a la mano a mantener una posición de tensión, creando fatiga al escribiente.

Este tipo de mal hábito provoca problemas en la escritura y que afecta, entre otros, a la fluidez, forma y velocidad. En definitiva, favorece una mala calidad de la escritura.

                                                                                                                     María Nogales                                                                                                                          Grafoterapeuta

¿Cómo mejorar una mala escritura?

Bien, ésta podría ser la pregunta del millón… Sin embargo, la respuesta es fácil:  a través de la grafoterapia o reeducación de la escritura.

Hoy en día,  que  además con el uso de la tecnología y los teclados hacemos un menor uso del lápiz y papel, cuántas veces no nos habremos dado de bruces por entender qué nos ha recetado el médico en la receta; o bien,  qué productos habíamos anotado en la lista de la compra o cuál es ese número de teléfono que tomamos rápidamente;  o cómo es posible que mi hijo, sobrino o alumno pueda estudiar con unos apuntes tan desordenados e ilegibles.

Cuando la escritura presenta numerosos errores en su formación y/o trazado haciendo las letras deformes, imperfectas y la escritura parcial o totalmente ilegible, sin que haya un problema de inteligencia o déficit neurológico del escribiente, estamos ante una clara disgrafía,  que es un trastorno de la escritura principalmente debido a que el individuo no ha alcanzado una madurez motriz. 

Apuntes tomados en clase de un adolescente de 16 años.

Apuntes tomados en clase de un adolescente de 16 años.

Más apuntes y esquemas

Esquema realizado por el mismo adolescente que, además, es zurdo.

En ambos escritos observamos una clara disgrafía. Hay desorden y falta de armonía en todo su escrito: mala distribución del texto dentro de la página, letras deformadas, aumento brusco de algunas letras, inapropiada separación entre palabras y entre líneas, etcétera.

Gracias a la grafoterapia o reeducación de la escritura podremos mejorar la escritura de forma claramente visible.

Y, ¿ cómo?: Sigue leyendo